Apple y SpaceX negocian una alianza histórica para llevar Starlink a los futuros iPhone

La empresa aeroespacial de Elon Musk, SpaceX, podría tener un importante cliente próximamente, Apple

Apple y SpaceX podrían estar a punto de sellar un acuerdo que cambiaría por completo la forma en que nos conectamos desde un iPhone. Según fuentes cercanas citadas por medios especializados como The Information y AppleInsider, ambas compañías han retomado conversaciones que, de cerrarse con éxito, permitirían a los próximos modelos de iPhone conectarse directamente a la red de satélites Starlink.

Hasta ahora, Apple había apostado por Globalstar para ofrecer su función “SOS de emergencia vía satélite”, presente desde el iPhone 14. Sin embargo, esa solución está limitada a casos de emergencia y no permite navegación web, llamadas ni uso de datos. Starlink, en cambio, abriría la puerta a una conectividad más completa, incluso en zonas sin cobertura terrestre. Esta posible alianza refleja un cambio de estrategia por parte de Apple, que hace un par de años habría rechazado una oferta multimillonaria de SpaceX.

De una propuesta rechazada a una colaboración inevitable

En 2022, Elon Musk intentó convencer a Apple de asociarse con Starlink con una propuesta valorada en 5.000 millones de dólares (aproximadamente 4.700 millones de euros), además de un pago anual de 1.000 millones de dólares por exclusividad. En aquel momento, Apple declinó la oferta. Pero la situación ha evolucionado.

SpaceX ha continuado desarrollando su infraestructura satelital y recientemente ha ajustado sus frecuencias para hacerlas compatibles con los chips de comunicación de Apple, lo que facilita enormemente una integración futura. Ante las limitaciones de Globalstar y el avance imparable de Starlink en el segmento de conectividad global, Apple estaría reconsiderando su postura inicial.

El futuro de la conectividad iPhone: ¿más allá del 5G?

La gran incógnita es cuándo se haría realidad esta nueva funcionalidad. Según las filtraciones, la compañía de Cupertino podría estar planeando su estreno con la familia iPhone 18 Pro, prevista para 2026. Esta integración permitiría a los usuarios mantenerse conectados incluso en áreas remotas, sin necesidad de una red móvil tradicional.

Además, esta conectividad no se limitaría a situaciones de emergencia: se habla de la posibilidad de realizar llamadas, enviar mensajes e incluso usar datos a través de los satélites de órbita baja de Starlink, lo que supondría un salto cuántico respecto a las capacidades actuales de los smartphones.

Ventajas, retos y lo que está en juego

Una posible integración con Starlink podría ofrecer a los usuarios una experiencia sin precedentes: cobertura mundial, reducción de las zonas muertas de señal y mayor seguridad en entornos rurales o extremos. Pero este avance también implica desafíos. A nivel técnico, adaptar los dispositivos para mantener una conexión satelital estable es complejo y costoso. A ello se suman las barreras regulatorias que implican operar comunicaciones vía satélite en múltiples países.

Desde el punto de vista comercial, también surge la duda de si esta función estará incluida por defecto o si requerirá suscripciones adicionales, como ya ocurre con algunos servicios premium de Apple. Y por último, la dependencia de un único proveedor como Starlink podría generar fricciones estratégicas para una empresa que históricamente ha buscado diversificar sus alianzas tecnológicas.

Una alianza que podría redefinir la industria

Lo que parece claro es que tanto Apple como SpaceX tienen mucho que ganar si concretan esta colaboración. Para Apple, sería una forma de diferenciarse aún más en un mercado saturado, ofreciendo funciones exclusivas que apuntan a un futuro verdaderamente sin cobertura. Para Elon Musk, supondría un espaldarazo definitivo para su red satelital, que pasaría de ser una alternativa rural a convertirse en un estándar global de conectividad móvil.

Esta alianza, aún no confirmada oficialmente, marcaría un antes y un después no solo para el sector de la telefonía móvil, sino también para la conectividad global en sectores como el transporte, la automoción o el rescate en zonas remotas. Todo apunta a que el iPhone del futuro no necesitará antenas terrestres para seguir conectado al mundo. La era del móvil satelital de consumo masivo podría estar más cerca de lo que imaginamos.

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