Una encuesta pregunta si un usuario de coche eléctrico volvería a un coche de combustión y la respuesta es aplastante

Satisfacción del coche eléctrico

El grado de satisfacción de los usuarios de coches eléctricos es muy elevada y así lo muestra los resultados de la encuesta

Una reciente encuesta llevada a cabo por la plataforma británica Zapmap, especializada en puntos de recarga para vehículos eléctricos, ha arrojado un resultado sorprendente: apenas un 3 % de los propietarios de coches eléctricos en Reino Unido se plantea volver a un vehículo con motor de combustión interna. El estudio, basado en las respuestas de 3.746 conductores de vehículos 100 % eléctricos (BEV), refleja un altísimo grado de satisfacción con la movilidad eléctrica.

La puntuación media de satisfacción obtenida por estos usuarios es de 87 sobre 100. Los motivos que explican este nivel de aprobación son claros: el bajo coste operativo, la eficiencia energética, la suavidad de marcha y la aceleración instantánea. También se valora el silencio del motor, un elemento que transforma por completo la experiencia de conducción.

Uno de los grandes atractivos para quienes apuestan por el coche eléctrico es el ahorro económico. Según datos recogidos por Zapmap, el coste de la carga rápida en el Reino Unido durante mayo de 2025 rondaba los 0,87 €/kWh, una cifra considerablemente más baja que llenar el depósito de gasolina. La carga doméstica, con tarifas más ventajosas, ofrece todavía un margen mayor de ahorro.

Otro de los pilares que sustentan esta fidelidad a la movilidad eléctrica es la expansión de la red de recarga. En Reino Unido, el número de puntos de carga pública ha superado los 80.000 a finales de mayo, lo que representa un crecimiento del 30 % respecto al año anterior. Solo en los primeros meses de 2025 se añadieron más de 220 hubs de recarga rápida, lo que mejora tanto la percepción de disponibilidad como la fiabilidad de la infraestructura.

España también avanza con paso firme en este terreno. Según el Anuario 2024‑2025 de AEDIVE, la asociación que impulsa la movilidad eléctrica en el país, ya se han superado los 40.000 puntos de recarga públicos. Solo en el último año se instalaron alrededor de 10.000 nuevos, lo que supone un incremento anual del 33 %. En los tres primeros meses de 2025, ya se habían habilitado más de 3.500 puntos adicionales, lo que mantiene un ritmo de crecimiento de aproximadamente 1.000 al mes.

No obstante, el despliegue de esta infraestructura no está exento de desafíos. En España, la utilización media de los puntos públicos se sitúa en apenas 1,5 recargas diarias por estación, lo que representa una ocupación del 5,8 %. Estas cifras, aunque mejoran progresivamente, todavía no alcanzan el umbral necesario para garantizar la rentabilidad de muchas instalaciones. A ello se suma un problema administrativo: los procesos para instalar nuevas estaciones pueden demorarse entre 10 meses y 3 años, lo que frena la expansión necesaria para acompañar el crecimiento del parque de vehículos eléctricos.

A pesar de estas dificultades, el Gobierno español ha dado pasos para mejorar la situación. Uno de ellos ha sido la señalización de 244 estaciones de carga rápida en las principales carreteras del país, con el objetivo de aumentar la visibilidad de la red y fomentar la confianza entre los conductores.

Lo más llamativo del estudio de Zapmap es cómo contrasta con encuestas internacionales. Según datos de McKinsey, alrededor del 29 % de los propietarios de vehículos electrificados en 15 países estaría dispuesto a volver a la combustión, una cifra que en Estados Unidos llega al 46 %. En España, también se han registrado cifras preocupantes: el 29 % de los conductores de eléctricos considera abandonar esta tecnología, y un 21 % la descarta por completo para el futuro. Sin embargo, estas estadísticas suelen incluir tanto vehículos híbridos como usuarios sin acceso a recarga doméstica, mientras que el estudio británico se centró exclusivamente en usuarios de VE puros con punto de carga en casa, lo que marca una diferencia fundamental.

En definitiva, los datos muestran que cuando el vehículo eléctrico va acompañado de una infraestructura adecuada y un entorno favorable, la satisfacción del usuario es muy elevada y el cambio parece irreversible. El reto ahora es replicar este modelo en otros países como España, donde la expansión de la red y la simplificación administrativa serán claves para consolidar esta transición.

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